En defensa de la tierra.

Soundtrack sugerido para salvar al planeta.

Todos conocemos datos escalofriantes de lo que le está sucediendo al ecosistema, a pesar de ello, sentimos que estamos perdidos y que el fin del mundo es inminente: ¿esto es verdad? ¿qué podemos hacer para evitarlo?

Para empezar este sentimiento de incapacidad o resignación se debe en parte a que toda nuestra vida hemos sido bombardeados con noticias catastróficas (infoxicación) y para seguir viviendo nos hemos vuelto “maestros en la indiferencia”; la indiferencia no es solo insensibilidad, más bien, es un mecanismo de defensa.

No obstante, seguro has escuchado propuestas que van en el sentido de causar menos contaminación, consumiendo menos, renunciar a «satisfactores» e incluso a no tener hijos, esto significa decrecer. Sin embargo, el modo en que producimos, distribuimos y consumimos, tiende a lo contrario, es decir, a crecer (la meta que vemos todos los días en los periódicos, aquello que para todo país es un fetiche, y decir lo contrario causaría pánico…). Yo puedo decir: «a la mierda con el crecimiento» pero no basta con eso, las acciones individuales tienen un defecto casi minúsculo (aunque no se contraponen a tomar otras medidas, es más puede que sean un excelente complemento), debido a que nos enfrentamos a problemas estructurales, para comprobarlo algunos datos:

En primer lugar, tenemos la agroindustria que produce un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero sumado a los productos cárnicos y lácteos que generan casi la mitad de esas emisiones, resultando en 5/6, mayores que las descargas combinadas del transporte (avión, tren, automóvil, autobús y barco) en todo el mundo. Muy pocas compañías de alimentos se preocupan por reportar actividades y mucho menos asumen los compromisos para reducir el impacto ambiental negativo.

A su vez, el 79% de nuestra basura acaba en vertederos o en entornos naturales mientras sólo el 9% se recicla (datos del 2015). La basura surge de los productos consumidos (o de aquellos que ya no nos son útiles), sin embargo, el resto del proceso productivo genera contaminación. ¿Qué papel juegan las empresas en este drama de los “desperdicios”? Uno muy importante con una estrategia que tal vez tú ya conoces la “obsolencia programada”, es decir, que los productos no están pensados para que duren mucho ni para que los puedas volver a usar.

En este sentido hay que ser ambiciosos y creativos, no conformarnos con lo que solos podamos hacer, sino involucrar y responsabilizar igualmente a las empresas, porque este problema es de todxs.

En segundo lugar, convendría situarnos en un contexto mundial. La región Este de Asia y Pacífico –con China a la cabeza- representa casi el 40% del total mundial de emisiones de gases de efecto invernadero. Le siguen América del Norte con 15% y después el resto de las regiones con entre 10 y 7% del total. La contribución de la América Latina y el Caribe es el 8% del total, similar a la del África Subsahariana.

A pesar de que los países que menos estragos ecológicos provocan (es decir, los países subdesarrollados) son quienes sufren las consecuencias de aquellos quienes provocan el desequilibrio por el bendito desarrollo (recuerdas la relación que te plantee crecimiento-contaminación, pues el desarrollo va de lo mismo). Aun así, los gobiernos más poderosos del mundo responden con silencio, y seguimos comprando la idea de que una sociedad sostenible se asemeja a la sociedad actual, y no hay nada más equivocado.

Con esto no quiero decir que automáticamente estamos condenados, pero es importante prestar atención a todo esto durante el actual contexto político. Los cambios tienen que ir más profundo y más allá de sólo señalar o condenar a las empresas y a los países desarrollados es volverlos verdaderamente responsables ¿cómo? Bueno, eso nos toca pensarlo a todos juntos.

La Tierra no es de nadie y al mismo tiempo es de todos. O sea, que la Tierra no le pertenece a nadie (y quien diga lo contrario miente, y si lo dice sustentado en un papel, miente dos veces), sin embargo, todos somos responsables… de que esto no se vaya a la mierda.

Ahora, como a toda buena historia hay una buena banda sonora que la acompaña, te presentamos las mejores canciones que abogan por un equilibrio entre la tierra y los seres humanos.

  • Mother Nature’s Son – Beatles (1968)

Canción de «the white album», inspirada en las palabras de un yogi, además de ser una de tantas canciones donde McCartney lo hizo todo.

  • Where Do the Children Play?Cat Stevens (1970).

Del álbum «Tea for the Tillerma.» Los sesenta fueron años muy agitados, muy parecidos, a mi parecer, a nuestro tiempo, sacudidos por las guerras, hambre, pobreza, represión, etc. y es cuando surge, además, una conciencia ecologista.

  • Children sea – Black Sabbath (1980)

Del álbum Heaven and Hell, álbum con que la banda a echa a Ozzy Osbourne y se quedan con Ronnie Dio.

  • Natural Beaty – Neil Young (1992)
  • La canción que cierra «el mejor disco de 1992» (según la revista británica Classic rock) y el álbum número 21 del canadiense Neil Young: Harvest Moon.

https://www.youtube.com/watch?v=fmCCpzW7AFU

  • Do the evolution – Pearl Jam. (1998)

Del disco Yield habla sobre «aquellos que están embriagados con la tecnología, aquellos que creen ser el ser vivo que controla el planeta», según Eddie Vedder.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s